lunes, 27 de noviembre de 2017

Las familias reales y la democracia

El amor de Fedra, de Sarah Kane, lleva implícito una crítica a la familia real inglesa. En esta entrada escribiré sobre las familias reales en general y su relación con la democracia.

Las familias reales de cada país proceden de la Edad Media, épocas de reyes conquistadores que anexionaban terrenos a sus países. Estas familias tenían muchos derechos respecto del resto de los ciudadanos, existía una gran desigualdad. En determinados países, como España, la descendencia real se acababa y se producían guerras para ver que familia real se instauraba en el país. En España se produjo un cambio tras la Guerra de Sucesión en 1700 de la familia Hagsburgo a la Borbón.

La familia Borbón lleva en España más de 300 años, lo cual quiere decir que ninguna persona de las que vivimos en España actualmente hemos decidido que tengan más influencia que la familia Pérez, o la familia García. Simplemente tienen estos puestos de honor por su apellido, por ser hijos de tal y nietos de tal (además de contar con la ayuda de Franco). Ocurre algo similar en los países monárquicos europeos. 

Ya que estamos tan acostumbrados a oír últimamente el concepto de democracia, al que se aboga en todo momento y se recurre a la más mínima oportunidad. Democracia significa que el poder pertenece al pueblo; un pueblo que se sigue muriendo de hambre en comparación a estas familias que ocupan el lugar que ocupan simplemente por sus raíces familiares. Quizá deberíamos ir dando pie a que este poder del pueblo se resuma en un referéndum que decida si queremos seguir pagando 100.000 euros a una niña de 8 años.

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